Oscura opresión

31 05 2011

En su momento “Hospice” me dejó el estómago cerrado durante una semana. Mi madre me decía “¿però què et passa? ¿que no menjes?” y yo que nada… Fue como consumir algo en mal estado, algo enfermo, algo que recorrió mis intestinos en busca de un lugar donde sentirse cómodo y agarrarse. Y allí lo tengo todavía, ya forma parte de mi, por mucho que quiera siempre va a estar ahí.

El principal motor de ese disco fue el profundo sentimiento del grupo hacia una amiga afectada por un cáncer, un descorazonador trasfondo que contagiaba cada minuto de ese álbum. Había algo dentro de esas letras, de ese disco, de ese sonido que hacía estremecer. Un trabajo insuperable, de difícil acceso, pero que caló muy hondo entre el público.

Con un trabajo de tal profundidad y éxito, la dificultad estaba en saber por dónde iría el siguiente. De hecho, había que escapar de él, buscar el antídoto, encontrar una nueva fórmula con la que seguir adelante. Así es “Bust Apart“, el tercer largo de The Antlers. Un disco donde la carga lírica sigue estando en primer plano, un trabajo conceptual que habla del amor en su vertiente más trágica, desoladora y frágil. No obstante, el resultado final no es tan desolador como su predecesor ya que hubiese sido imposible soportar otro disco tan asfixiante.

Aquí las guitarras dejan paso a los sonidos más púramente electrónicos, con una mayor densidad instrumental y con la incorporación de sintetizadores, aunque sin dejar de lado la delicada voz de Pete Silberman, siempre presente con sus coros, falsetes y solos intimísimos que arrojan su particulat dosis de oscuridad y opresión en cada pieza. De nuevo nos enfrentamos a un buen trabajo de una banda que parece no haber tocado techo y que pese empezar desde lo más difícil, siguen sin perder un ápice de originalidad y calidad.

Un trabajo así merece ser tratado como una sola pieza, de manera que no voy a destacar ningún tema en concreto en este texto. Simplemente os dejo con el primer corte del disco “I don’t want love“, a partir de ahí el resto es cosa vuestra.






Crónica de una eyaculación anunciada

10 05 2011

Lion’s Share“, así se llama la primera parada del nuevo disco de Wild Beasts, aquellos que hace un año nos tenían a más de uno a sus pies en el Primavera Sound, entregados y seducidos por aquel segundo largo “Two Dancers” tan fascinante, peligroso y adictivo que daba flojera… Como digo: “Lion’s Share“, primera parada de “Smother“, primer estímulo en la entrepierna, crónica de una eyaculación anunciada.

Desde este primer corte del álbum hasta la premonitoria “End come too Soon“, aquel polvo intenso y sudoroso que significó su predecesor se convierte ahora en un juego de amor silencioso, trabajado, oscuro, suave como plumas recorriéndote el pescuezo, quizá las mismas que ilustran la portada de este nuevo álbum. Para entendernos, hemos pasado de aquella chica que cumple como nadie tus fantasías sexuales a la fantasía más puramente dicha, del sexo salvaje al amor, de lo físico a lo mental, de los arañazos a las caricias, de Mila Cunis a Natalie Portman.

En este nuevo ejercicio sexual, los matices vocales de Hayden Thorpe Tom Fleming recorren el disco con una delicadeza nueva en ellos, mostrando un registro totalmente acorde con la naturaleza de este “Smother“, más íntimo, más personal, más embrujado y ensoñador que ningún otro trabajo de la banda de Leeds hasta la fecha.  Un trabajo que debe ser tratado y escuchado como tal, con la solemnidad y el encanto de un encuentro especial entre dos cuerpos. Bajos que penetran, sintes que susurran, voces que acarician y un sonido altamente impregnado de fluidos intersensoriales… En definitiva, que he hecho el amor con un LP.

Desde la acertadísima apertura que supone “Lion’s Share” a la delicadeza electrónica de “Bed of Nails“. De la primera inclusión vocal de Tom Fleming en “Deeper“, la exquisitez sonora de “Loop the Loop“, la calentura de “Plaything” o la ternura de “Invisible” al primer single del disco “Albatross“. De las guitarras, voces y melodías que tejen “Reach a bit further“, el toque oriental que aporta “Burning” o el clímax final de “End come too Soon” al cigarro que me fumo después, todas y cada una de sus canciones están hechas para el uso y disfrute exclusivo de cada uno, carnal y espiritualmente. Un trabajo sobresaliente, sin duda

WILD BEASTS – Lion’s Share


WILD BEASTS – Deeper


WILD BEASTS -Loop the Loop


WILD BEASTS – Albatross









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